Uno de los aspectos más importantes de la visión oriental es la adaptación de la persona al medio durante cada estación, al igual que el resto de la naturaleza. Los sabios antiguos descubrieron que nuestros órganos vitales tienen un ritmo que se adapta a las estaciones, así:

  • Los riñones y la vejiga de la orina en invierno
  • El hígado y la vesícula biliar en primavera
  • El corazón y el intestino delgado en verano
  • Los pulmones y el intestino grueso en otoño
  • El bazo, el páncreas y el estómago entre estaciones

Podéis fijaros cómo las lumbalgias son mayoritariamente en invierno, los problemas cardíacos en verano y los constipados en otoño, no es aleatorio, es lo que marca el ritmo de aclimatación del cuerpo a la temperatura que corresponde por la estación.

Cada uno de estos órganos vitales alimenta a una parte física, a un órgano de los sentidos y a un aspecto psíquico.

  • Los riñones alimentan a los huesos, al oído y a la voluntad
  • El hígado alimenta las articulaciones, la vista y la creatividad
  • El corazón alimenta a la circulación de la sangre, a la lengua y a la inteligencia
  • Los pulmones alimentan la piel, el olor y la sensibilidad, el sentir
  • El bazo y el páncreas alimentan a la carne, al gusto y a la reflexión.

La función principal de la medicina tradicional china y el Qi Gong taoísta es restaurar las funciones naturales del organismo.

Por eso, seguir el ritmo que marcan las estaciones, es esencial a la hora de cuidar nuestro bienestar.

Cómo cuidarnos en invierno

Los riñones son la raíz de la vida, representan el agua, mantienen la función de equilibrio del agua y del fuego dentro del cuerpo, se refiere a los líquidos y la temperatura del cuerpo, como he explicado, los riñones alimentan a los huesos, al oído y a la voluntad.

«La voluntad es la que hace que los riñones funcionen» dice el maestro Tran Viet Zhung. Así de determinante es la medicina oriental respecto a la fuerza de nuestro espíritu. Dicen, «el espíritu gobierna la energía, la energía gobierna la materia». Así es como la voluntad hace que los riñones funcionen.

  • Ahora bien, la sobreexposición a los estímulos visuales nos mantiene hiperactivos difuminando los ritmos nocturno/diurno muy necesarios para la recuperación de nuestro organismo durante los períodos de reposo que marca el ritmo de la luz solar.
  • El concepto «es necesario esforzarse”, muy integrado en una parte de la sociedad, nos lleva a gastar más de lo que tenemos y esto aplicado a la salud, tiene fecha de caducidad. Cuando uno hace un sobreesfuerzo acaba consumiendo sus reservas. Esforzarse es hacer fuerza. Cuando uno deja de esforzarse y permite al cuerpo expresarse acaba por recuperar su propio ritmo.
  • El miedo contrae los riñones hasta paralizarlos. Actualmente la mayoría de las personas viven con un miedo sostenido. Las emociones consumen la energía de los órganos, vivimos rodeados de mensajes catastróficos, aunque no nos esté ocurriendo nada en este momento vivimos proyectando miedo y ansiedad.

Muchos de los mayores desequilibrios de nuestra sociedad son fruto de una de estas circunstancias:

Estamos en invierno, en invierno nos interiorizamos, como los árboles, como los animales, hay menos luz, necesitamos dormir más horas, durante el tiempo de descanso se convierte en un proceso natural de recuperación.

Recuperar nuestro ritmo natural es muy importante para la recuperación natural del organismo, por ejemplo una buena relajación junto al mar equilibra.

Nuestra «agua», nuestros riñones son la representación del agua dentro del cuerpo y rigen nuestra fuerza más profunda, la fuerza que nos transmitieron nuestros antepasados.

Hidratarnos. Un buen consejo es tomar agua caliente durante el invierno, en Oriente la toman todo el año, el cuerpo la asimila mejor, ya está a la temperatura del cuerpo.

Mantener los riñones y la espalda caliente es el otro gran consejo para cuidar de nuestros riñones en invierno. Cuando la medicina oriental habla del viento se refiere como “energia perversa externa”, el viento se asocia al frío y a la humedad.

Cuando el viento frío penetra, por los pies, por la cintura o por la nuca podemos tener dolores de espalda de los que necesitan calor para mejorar. Los orientales utilizan una puros llamadas “moxa” que utilizan en todas las casas para este tipo de dolores.

El otro consejo importante en invierno y en otoño es no acostarse con frío, ni en el cuerpo, ni sobre todo en los pies, calcetines, botellas de agua caliente son un magnífico recurso. Si va a dormir con frío, permitirá que el viento frío penetre en el interior y por la mañana os levantareis constipados.

Los japoneses utilizan el «haramaki» para conservar el calor interno, especialment a la zona del ombligo, donde almacenamos nuestra energía vital.